A escala industrial, el tiosulfato de sodio se produce principalmente a partir de productos líquidos de desecho del sulfuro de sodio o en la fabricación de tintes con azufre. Se utiliza como un antídoto en casos de envenenamiento por cianuro.
El tiosulfato actúa como un donante de azufre para producir la conversión del cianuro a tiocianato, que entonces puede ser excretado de forma segura mediante la orina, esa conversión es catalizada por la enzima rodanasa (rhodanase).
También se ha usado como tratamiento de la calcifilaxis en pacientes sometidos a hemodiálisis, que tienen una enfermedad renal crónica.
Asimismo se utiliza en el manejo de la extravasación de la orina en procesos de quimioterapia. El tiosulfato de sodio impide la alquilación y la destrucción del tejido, proporcionando un sustrato para los agentes de alquilación que han invadido los tejidos subcutáneos.
También se emplea en los baños de pies para la profilaxis de la dermatofitosis y como un agente antifúngico tópico para la Pitiriasis versicolor.
Se usa además en la medición del volumen de fluido corporal extracelular y el índice de filtrado glomerular del riñón.